
Me siento las tardes a admirarlo, lo rodeo y observo con detenimiento, analizándolo otra vez. Hay días que luce distinto -más azul- , otros es simplemente más brillante y alucinante. Y quisiera tocarlo para finalmente sentirlo, pero no puedo, su luz no me deja acercarme completamente y aún no entiendo por qué. Quisiera cerrar los ojos y traducir su brillo al tacto, pero no puedo, su luz… es tan brillante. Me inventaré alguna manera de poderlo palpar, de alguna manera podré engañar al brillo y hacer mío eso que irradia tanto resplandor…
…si lo logro…
… dejaré de especular.
No hay comentarios:
Publicar un comentario