jueves, 22 de octubre de 2009

383


Te cuento y encuentro azúl brillante en la luna, y recojo del suelo los pedacitos de un beso congelado y expirado. Viví hasta hoy de un invento, y de un momento no válido, no cierto. Inventarse la vida para regalarse excusas todos los días ya no tiene sentido, y oculta esta noche entre parpadeos te dejaré ir. Y si existiera, o existiese, la cura del dolor de mi cuello desolado y mis muñecas aburridas, hace un tiempo hubiera comprado un contenedor de antivoses (escudos contra vos) para liberar mis colores de tu tinte magnífico. No quiero recordar ni vivir de recuerdos, no quiero respirarte y encontrar tu olor en el aire, ni el dulce de hace un tiempo que se derrite en mis dedos, y mis labios lo besan, anhelando que dure, mientras mi cabeza y mi corazón rotos piden que se acabe de una vez.